Inclusión digital es la democratización del acceso a las tecnologías de la información para permitir la inserción de todos en la sociedad de la información. Un incluido digital no es aquél que solamente usa el nuevo lenguaje para intercambiar emails. Sino el que aprovecha este soporte para mejorar sus condiciones de vida

lunes, 15 de abril de 2013


¡Hola a todos!

Este blog no está abandonado. Por lo menos no definitivamente. Simplemente perdí las ganas de escribir... ¡Sucede de tarde en tarde!

Los artículos quedan, lo que escribí perdurará mientras  Blogspot quiera, ¡y yo continuaré con mi vida! Si un día necesito volver a contar o denunciar algo, vuelvo. Pero sin una hora marcada, que la inspiración no viene cuando se quiere...

Hay momentos para todo, y ahora no es el momento de bloguear. Tal vez un día vuelva a escribir, aquí o en otros lados. ¿Quién sabe?

A todos los que me acompañasteis en esta aventura, ¡gracias! ¡Tal vez nuestros caminos se crucen algún día por ahí!

Cuidaros mucho.
 
Xoán R.

lunes, 20 de febrero de 2012

LA IMPORTANCIA DEL LENGUAJE.

“¿Sordomuda? ¿Y cómo va a trabajar de administrativa?”, pregunta la jefa de personal al trabajador social de una asociación de sordos, que acompaña a una joven con deficiencia auditiva en su primer día de trabajo.
La propia joven contesta: “Las técnicas administrativas las llevo con el cerebro, no con el oído. Y tengo deficiencia auditiva, no soy sordomuda.”
Las personas con discapacidad nos enfrentamos en nuestra vida diaria con eventos de este tipo, que muestran prejuicios aún permanentes y que obstaculizan nuestra inclusión en la sociedad.
¿Cuántos errores en la comunicación de la jefa de personal se pueden señalar en el fragmento de conversación expuesto? En primer lugar, se dirigió al trabajador social en lugar de hacerlo a la joven. En segundo lugar, formula una pregunta desde lo negativo, basándose en juicios preconcebidos y no en información. En tercer lugar, utiliza el término “sordomuda”, desechado hace muchos años.
El término sordomudo, es un estigma con el que la sociedad ha definido tradicionalmente a las personas sordas. Responde a la idea de una supuesta incapacidad de las personas sordas para comunicarse por medio de una lengua. Sin embargo, las personas sordas tienen una lengua propia, la lengua de signos, y mediante una educación adecuada acceder a la lengua oral en sus formas escrita y, en función de las circunstancias individuales, hablada. Por tanto, la expresión “mudo” es incorrecta, lo correcto es,  personas con deficiencia auditiva.
Las personas con discapacidad somos el más numeroso y diverso grupo minoritario en todos los países del mundo. La atención que merecemos debe estar basada en el respeto, respeto del que forma parte un uso correcto del lenguaje, evitando lo peyorativo o la compasión.
El lenguaje no debe ser considerado como un elemento secundario en la comunicación. Referirse de manera adecuada a las personas muestra la importancia que estas tienen, y por el contrario, emplear expresiones plagadas de incorrecciones oculta las barreras sociológicas que perviven con respecto a las personas con discapacidad.
Deficiencia, discapacidad…
¿Cuál es la denominación general de las personas que presentan algún tipo de discapacidad?
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), deficiencia es toda pérdida o alteración de una estructura o función psicológica, fisiológica o anatómica. Una persona puede, por tanto, tener deficiencia visual, deficiencia auditiva, pero es preferible evitar el calificativo deficiente. Resulta lesivo para un ser humano ser definido por sus pérdidas, aún más teniendo en cuenta que la discapacidad no constituye enfermedad.
La OMS considera la discapacidad como toda restricción o ausencia debida a una dificultad de la capacidad para realizar una actividad dentro del margen que se considera normal para un ser humano. Al igual que en el caso de la deficiencia, un hombre o una mujer podemos tener discapacidad (movilidad reducida, auditiva, visual, intelectual) pero no somos “discapacitados”, menos aún “incapacitados”. No somos nuestra discapacidad, sino que somos ante todo personas muy capaces de vivir plenamente, como cualquier otra, con la particularidad de poseer una discapacidad.
El inadecuado término “minusválido” para denominar a las personas con discapacidad debe ser desterrado del lenguaje común. Minusvalía hace referencia a la disminución de la capacidad física o psíquica de una persona. “Minusválido” es, entonces, disminuido. Establecido que las personas con discapacidad comparten en condiciones de igualdad la posibilidad de desarrollar sus potencialidades en la vida, nada más inexacto que “disminuido” para nombrarlas.
El término “minusvalía” se usa también para hacer referencia a la situación de desventaja consecuencia de una deficiencia o discapacidad. Esta situación de desventaja tiene que ser analizada en relación con el entorno, que ha construido las condiciones para los individuos comunes, condiciones que constituyen en muchos casos barreras para las personas con discapacidad.
Lo anterior se relaciona con otra alusión incorrecta a las personas con discapacidad como personas con problemas. ¿Existen personas sin problemas? Y más allá ¿es la discapacidad un problema? Considerando que muchas veces no es la discapacidad en sí lo que afecta, sino las consecuencias sociales que esta tiene, entonces el verdadero problema no es la discapacidad sino las barreras sociales que dificultan la inclusión de las personas con discapacidad.
Por ejemplo, no es la movilidad reducida en sí lo que obstaculiza la vida de una persona, sino los problemas de accesibilidad a los lugares y servicios a causa de las barreras arquitectónicas. Otro ejemplo, no es la ceguera en sí lo que trae consecuencias al desarrollo de una persona, sino la falta de información accesible adecuada a sus características.
Términos adecuados e inadecuados
Las personas con discapacidad no somos un grupo homogéneo. Distintas discapacidades implican diferentes características en las y los individuos que las presentan. En la historia de la educación a personas con discapacidad existen nombres que se daban (términos médicos, incluso) que han sido sustituidos por otros más adecuados. Es necesario tener en cuenta lo anterior para no incurrir en errores que pueden constituir ofensas para las personas con discapacidad.
Con relación a los tipos de discapacidad, los términos correctos son:
Personas con movilidad reducida. No son impedidos físicos porque no están impedidos ni incapacitados, menos aún tullidos, lisiados, o inválidos. Estos términos aluden a imposibilidad de realizar actividades, y por lo tanto destacan lo negativo sin permitir la comprensión de las posibilidades que disfrutan las personas con movilidad reducida.
Invidentes, ciegos, baja visión: No utilizar el insultante diminutivo cieguito. Los ciegos no necesitamos lástima, sino trato justo.
Sordos, hipo acústicos: Existen clasificaciones de la pérdida auditiva que no contemplan el término “sordo”, por considerarlo peyorativo. Sin embargo, generalmente las personas con discapacidad auditiva se identifican a sí mismas como sordas. Sordomudo es un término en desuso, ya que las personas sordas no necesariamente (ni generalmente) son mudas. Pueden aprender a hablar y muchos llegan a hacerlo; en los casos en que esto no ocurre es por la dificultad que presenta la lengua oral para quien no cuenta con el canal auditivo, y no a imposibilidad de hablar.
Personas con Síndrome de Down, con discapacidad intelectual, con retraso en el aprendizaje: Las personas con discapacidad intelectual no son anormales, ni bobos o tontos, menos aún imbéciles, idiotas, o cretinos. Estos últimos términos no se utilizan por ser peyorativos y en general todos poseen un matiz despectivo que debe ser evitado. Asimismo, las personas con Síndrome de Down no son mongólicas, y no deben ser denominadas por su diagnóstico.
Otros términos de los que se hace un uso incorrecto son:
Discapacidad hereditaria o congénita: Si existen otras personas con discapacidad en la familia, puede hablarse de historia familiar, de antecedentes familiares de la discapacidad. La utilización de tara familiar es denigrante y alude a una devaluación de la persona que la posee, lo cual no se aplica a las personas con discapacidad, cuyo valor es innegable.
Las discapacidades no se sufren, ni se padecen. Se tienen. No es con el sentimiento de compasión que se colabora con las personas con discapacidad, sino reconociendo que las discapacidades forman parte de la diversidad de lo humano, y que para una igualdad de oportunidades es necesario crear condiciones de igualdad.
Las personas con discapacidad hacemos esfuerzos superiores a las que no presentan discapacidades en nuestra incorporación a la sociedad. Pero estos esfuerzos no nacen de la discapacidad, sino a la necesaria superación de las barreras arquitectónicas, comunicativas, sociales en general, muchas de las cuales surgen de los prejuicios ya mencionados.
La Convención Internacional sobre Derechos de las Personas con Discapacidad señala entre los principios para la inclusión de las personas con discapacidad:
El respeto de la dignidad inherente, la autonomía individual, incluida la libertad de tomar las propias decisiones, y la independencia de las personas.
La no discriminación-
La participación e inclusión plena y efectiva en la sociedad.
El respeto por la diferencia y la aceptación de las personas con discapacidad como parte de la diversidad y la condición humana.
La igualdad de oportunidades.
La accesibilidad.
La igualdad entre el hombre y la mujer.
El respeto a la evolución de las facultades de los niños y las niñas con discapacidad y de su derecho a preservar su identidad.
No se trata en los principios de protección paternalista, ni puede haber cabida para la discriminación velada. Las personas con discapacidad necesitamos de condiciones de igualdad que nos posibilite desarrollar nuestras potencialidades. Pero no podemos encontrarnos sujetos a las condiciones obstaculizadoras que favorecen solamente a las personas sin discapacidad.

domingo, 11 de diciembre de 2011

LOS DISCAPACITADOS EXIGEN QUE NO SE PARALICE LA LEY DE DEPENDENCIA

"Las necesidades sociales no cubiertas de personas con discapacidad y mayores están ahí y es necesario darles respuesta inmediata", subrayan


El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) exigió a las comunidades autónomas que "no paralicen" el despliegue de la Ley de Dependencia y denunció la "falta de voluntad" por parte de estas. "Las necesidades sociales no cubiertas de personas con discapacidad y mayores están ahí y es necesario darles respuesta inmediata", subrayó esta plataforma en un comunicado.
Para Cermi, la "paralización" de la ley, en su cuarto año, "no es fortuita, sino que tiene su causa en una falta de voluntad política de desarrollar el sistema para la autonomía y atención a la dependencia". Según esta organización, "son aún miles las personas que teniendo reconocida la situación de dependencia y asignada una prestación, no la reciben por la inacción de las administraciones territoriales". Además, "otras miles más esperan a ser valoradas o a que llegue la fecha en que tendrán derecho a beneficiarse de la ley", agrega el Cermi.

Uno de cada tres dependientes, es decir, 312.244 personas, tiene derecho a cobrar una prestación por dependencia pero no la cobra, según datos del Cermi.

viernes, 18 de noviembre de 2011

RAJOY Y EL VOTO DE LOS DEPENDIENTES

Félix Población
Una vez más, dando pruebas de ambigüedad y ocultamiento, Mariano Rajoy se ha mostrado muy lacónico en la excelente entrevista que ayer (17/11/2011) publicaba el diario El País. Pocas veces nos encontraremos ante un líder político, en periodo electoral, que reitera contestaciones monosilábicas o las ventila con una sola y equívoca frase a lo largo de toda una interviú en profundidad.
No obstante, gracias al celo incisivo con el que planteó ciertas cuestiones el director del periódico, Javier Moreno, el candidato del PP a la Presidencia del Gobierno dio posiblemente el titular más alarmante y que quizá más daño puede hacer a su partido el próximo 20 N: La dependencia no es viable, por lo que habrá que ir haciendo lo que se pueda.
Hace apenas tres años, Mariano Rajoy consideraba la llamada Ley para la Autonomía Personal y atención a las Personas en Situación de Dependencia -aprobada por el gobierno de Rodríguez Zapatero y uno de sus logros sociales más notables-, como uno de los cuatro pilares fundamentales del estado del bienestar. Entonces se mostraba muy dispuesto a apoyar y financiar esa normativa, que tan mal funcionó en las comunidades gobernadas por el Partido Popular, según saben muy bien quienes han solicitado esos servicios en el feudo administrativo de la lideresa Aguirre.
En España se calcula en torno a algo más de un millón de personas las que necesitan la cobertura de esa ley, aunque el total de solicitudes rebasa el millón y medio. El porcentaje, por lo tanto, se cifra en algo más de un tres por ciento (3,2) de la población. De todos los ciudadanos dependientes, se calcula en medio millón los que tiene el grado III de dependencia máxima.
En torno a ese importante número de personas, que después de haber trabajado toda su vida y haber contribuido con sus impuestos a la atención que merecen de parte del Estado, hay unos familiares que hasta ahora tenían el apoyo o la expectativa de una pequeña ayuda económica. Si Rajoy, faltando a su palabra como jefe de la oposición, considera como jefe de gobierno que esa ley no es viable, deberían tenerlo en cuenta los votantes afectados por esa situación, que son muchos. Y también los 300.000 trabajadores adscritos a esos servicios en domicilios, residencias de mayores y centros de día.
Cuando tanto falso pecho saca el Partido Popular abogando por restringir la vigente ley del aborto, para así defender según su consignas la defensa de la vida, indigna sobremanera que Rajoy tenga previsto dejar en vía muerte, por inviable, la vida y dignidad de los dependientes. No olvidemos, además, que esa generación tiene muy ganada esa atención por la dura existencia que muchos de ellos han tenido que soportar a lo largo del pasado siglo.
Claro que estos ciudadanos, aparte de su dificultad o imposibilidad para votar, probablemente nunca lo harían a un partido como el de Mariano Rajoy, con lo que se podría interpretar que, a diferencia de los pensionistas -mi prioridad son las pensiones-, don Mariano tiene una razón para hacer inviable la Ley de Dependencia: que la mayoría de los dependientes y sus familias no votan PP, algo que sí puede tentar a los jubilados si se les seduce con un poco de demagogia.

domingo, 30 de octubre de 2011

CRISIS Y DISCAPACIDAD

En situaciones normales, ajenas a la actual crisis económica, el drama que sufrimos las personas con diversidad funcional (discapacidad) es con mucho muy superior a la del resto de la población “estandarizada”- por decirlo de alguna manera-, debido fundamentalmente a la falta de voluntad política y social para compensar de una forma individual y rigurosa el terrible agravio económico comparativo que tenemos que soportar para hacer frente al coste de servicios, mecanismos y herramientas que supone alcanzar nuestra igualdad de oportunidades para llegar al mismo nivel funcional que el resto de la población. Algo que más que un derecho “nuestro”, debería ser entendido como un deber inexcusable tanto político, como económico y social. Y digo esto, porque estamos hablando de una realidad, que tanto de forma directa como indirecta, nos afecta a todos y cada uno de los ciudadanos y no podemos consentir una exclusión ni individual ni colectiva por dejadez de un sistema social primero mal entendido y finalmente mal hecho e inhumano.
Durante muchos años hemos sido testigos directos de la promulgación de infinidad de leyes internacionales, nacionales y autonómicas, normativas europeas, decretos, ordenanzas, programas y planes o celebraciones de costosísimos congresos y otro tipo de eventos, que si en algo nos ha hecho avanzar, ha sido en llegar los primeros, ahora en plena crisis, en ser de los colectivos más azotados por la injusticia capitalista neoliberal y devoradora que estamos viviendo.
Todo ese supuesto bien intencionado papel mojado -de cuya buena intencionalidad, personalmente siempre he dudado mucho-, nos ha llevado al punto en que hoy estamos.
La tasa de desempleo de las personas con discapacidad está cinco puntos por encima de la media, eso sin profundizar en que un alto nivel del empleo de las personas con discapacidad en este país es un empleo al más puro estilo esclavizante desde el punto de vista pedagógico, como esclavizado, desde un punto de vista práctico, que apenas si da para que sean sólo unos pocos los que pueden llevar una vida normal y escogida de forma libre e independiente.
Pero no nos engañemos, esto no implica que el altísimo número de personas con discapacidad que no encuentra un trabajo reciba fondo social alguno. Lo reciben, sí, pero en cantidades miserables. En la mayoría de los casos, para alcanzar el derecho a esa mísera prestación antes tienen que cumplirse una serie de rigurosos requisitos, derivados de esas mismas leyes y de las políticas del recorte que desde hace ya mucho tiempo, se nos vienen aplicando. Lo que finalmente nos lleva a que sin la posibilidad de alcanzar una autonomía económica, lejos de la tan cacareada inclusión propagandística, se nos excluye como ciudadanos.
En el área de educación no estamos mejor, por mucho que algunos se empeñen en vendernos lo contrario, y si no, que se escuche el que desde hace años viene siendo el clamor de miles de madres y padres porque no están dispuestos a que sus hijos por falta de dotaciones económicas y recursos humanos sean segregados, entre otras muchas razones éticas y humanas, porque en esa segregación se acabará enquistando un déficit de educación y formación de las que con el tiempo serán “culpados” y por tanto excluidos socialmente, siendo entendidos de un lado como carga social insostenible y de otro como ciudadanos improductivos en el mundo del trabajo.
Y por último -y para no extenderme demasiado, aunque la problemática da para mucho más-, los recortes en salud y en dependencia, al ser uno de los colectivos con mayor número de usuarios, ni qué decir tiene que volverá a situarnos socialmente en el mismo nivel del que veníamos, el de ser un grupo de ciudadanos ajenos, desconocidos, estigmatizados, invisibilizados y por tanto, sistemáticamente discriminados.
Esta realidad, que se irá sin lugar a dudas con la actual crisis acrecentando y de la que ya podemos dar buena fe con datos de recortes de centros, atención en educación a la inclusión, prestaciones económicas que no llegan, sistemática negativa a tomarse en serio la necesidad, la productividad económica y el ahorro que implicaría la aplicación de la demandada e ignorada asistencia personal, etc.
Hay sin duda grandes responsables que, como siempre,  miran para otro lado: nuestros políticos, en tanto en cuanto son los garantes del control, la eficiencia y la gestión de nuestro erario, como indiscutible posesión del Estado encaminada a proteger y desarrollar la mejora de calidad de vida de la ciudanía.

domingo, 4 de septiembre de 2011

DISCAPACIDAD

Como habréis podido comprobar me encuentro muy relacionado con el mundo de la discapacidad y sobre todo con el mundo de la ceguera y sus derivados.
Me he dado cuenta de que voy a estar toda mi vida relacionado con discapacitados. Y lo mejor, es que no me importa, bueno miento, si me importa y me interesa más que participar con los llamados "normales", ver el esfuerzo, la capacidad y las ganas que ponen para superar su discapacidad, para encontrarse en el mismo punto de partida que alguien que no sufre ningún tipo de patología y ser parte de ello, eso a mí personalmente me llena.
Esto me ha ayudado a comprender situaciones, a descubrir nuevos caminos, a reconocer el esfuerzo... que de otra forma seguro no hubiese podido reconocer.

Discapacidad, es un término general que abarca las deficiencias, las limitaciones de la actividad y las restricciones de la participación. Las deficiencias son problemas que afectan a una estructura o función corporal. Las limitaciones de la actividad son dificultades para ejecutar acciones o tareas, y las restricciones de la participación son problemas para participar en situaciones vitales.
Por consiguiente, la discapacidad es un fenómeno complejo que refleja una interacción entre las características del organismo humano y las características de la sociedad en la que vive.
En este vídeo podemos descubrir pequeñas historias personales de gente discapacitada.


Otro vídeo en donde se refleja la dureza de la vida de los discapacitados y que aun así existe gente que los discrimina.


Os dejo una frase que me ha ayudado mucho en estos últimos años de mi vida: Lánzate al vacío sin miedo a caer, pero, por una vez en tu vida... ¡VUELA!

jueves, 4 de agosto de 2011

ACOSO ESCOLAR



En ocasiones un mismo asunto te asalta día tras día. El que hoy me preocupa, es de aquellos que sólo quienes lo sufren de primera mano serían capaces de manifestar todo el dolor que les provoca. Dolor acompañado de impotencia, de humillación diaria, de despropósito social generalizado: nadie se hace responsable, niños y niñas se miran unos a otros buscando fuera de sí a los culpables; padres y madres huyen despavoridos, muchas veces de malos modos, de cualquier acusación que se vierta sobre sus retoños; maestros y maestras, profesoras y profesores, tratan de apaciguar cualquier atisbo de sombra de duda que caiga sobre sus Centros; las fuerzas de seguridad, en consonancia con todos los demás, minimizan el asunto cuando se acude a ellas en busca de respuestas e intervenciones; sólo desde el campo de la política parecería que se quisiese hacer algo, pero ya se sabe, de ahí surgen campañas de concienciación, declaraciones grandilocuentes..., al final, como quiera que son la más fiel representación de su ciudadanía, todo se difumina. Y nuevos días dan comienzo, y unos pocos niños y niñas, cuando amanece, tiemblan temerosos de volver a ese lugar maldito donde seguirán sufriendo las más miserables afrentas provenientes de sus iguales, de compañeros y compañeras, de otros niños y niñas, algunos de ellos no muy lejanos amigos, que han decidido que la vida de esas criaturas no merece la pena, que ya están ellos ahí para demostrarles el mucho desprecio que sienten. Y estos gallitos/as volverán a casa a comer y contarán sus hazañas, y sufrirán, si las sufren, leves regañinas; y si algún damnificado osa acudir a instancias pertinentes, no ellos, ni ellas, sus padres, sus abuelos, sólo hallarán incomprensión y mucho halo de tabú alrededor de su historia. Qué pocos casos salen a la luz. La cobardía es la más miserable seña de identidad del ser humano. No miréis para otro lado cuando alguien os hable de este asunto, no minimicéis la importancia de esta salvajada, exijamos máxima contundencia frente a este terrorismo que, junto a otras formas de acoso, de sobra conocidas, constituyen el más odioso terrorismo al que nos enfrentamos en el día a día.

domingo, 29 de mayo de 2011

INCLUSIÓN DIGITAL Y SOCIAL

Afortunadamente la evolución tecnológica viene a servirnos de vehículo para neutralizar aquellas limitaciones o dificultades que suele acarrear la detentación de alguna clase de discapacidad. Hoy día contamos con hardware y software así como recursos online para personas con discapacidad, tales como lo son los teclados, ratones y programas especiales para poder acceder a un sistema informático accesible.
Está claro que la muy mencionada brecha digital, que separa a quienes tienen acceso a las tecnologías digitales de quienes no la tienen, se asocia generalmente con cuestiones económicas. Sin embargo, también pueden ser otros los motivos que influyan para que muchas personas no puedan aprovechar las ventajas de las nuevas tecnologías. Uno de estos podrían ser las limitaciones físicas, distinguiéndose entre ellos, el no ver, o bien, tener dificultades para mover los miembros superiores, los que representarían obstáculos para utilizar un ordenador. Se puede decir que tales barreras pueden ser superadas y salvadas. Existe hardware diseñado especialmente para facilitar el uso y acceso al ordenador a personas con dificultades físicas. Pero hay que comprar más software o hardware para ello, con lo que pagas más por ser discapacitado. Es lo que llamo impuesto de discapacidad.
Para el segmento de las personas ciegas o disminuidas visuales, son de gran utilidad los lectores de pantalla. El que más se usa mundialmente es el JAWS, que es algo caro. Pero también existe una buena alternativa totalmente gratis, que es el programa "NVDA" (sigla en inglés de acceso no visual al escritorio), que se puede bajar de www.nvda-project.org.
Este formidable panorama al que nos enfrenta la nueva tecnología informática tiene su reconocimiento en el 1º tratado de derechos humanos, es decir, La Convención Sobre Los Derechos De Las Personas Con Discapacidad De Las Naciones Unidas del 2006. Es así que en su Art. 9 dispone…a fin de que las personas con discapacidad puedan vivir en forma independiente y participar plenamente en todos los aspectos de la vida, los Estados Partes adoptarán medidas pertinentes para asegurar el acceso de estas personas en igualdad de condiciones con las demás, al entorno físico, el transporte, la información y las comunicaciones, incluidos los sistemas y las tecnologías de la información y las comunicaciones, y a otros servicios e instalaciones abiertos al público o de uso público, tanto en zonas urbanas como rurales. Estas medidas se aplicaran a…b) los servicios de información, comunicaciones y de otro tipo, incluidos los servicios electrónicos y los de emergencia. Coincidiendo con este Art., el Art. 20 Inc. b expresa que... Los Estados Partes adoptarán medidas efectivas para asegurar que las personas con discapacidad gocen de movilidad personal con la mayor independencia posible, entre ellas….facilitar el acceso de las personas con discapacidad a formas de asistencia humana o animal e intermediarios, tecnologías de apoyo, dispositivos técnicos, y ayudas para la movilidad de calidad, incluso poniéndolos a su disposición a un costo asequible. En conexión con tales postulados el Art. 21 dice… los Estados Partes adoptarán todas las medidas pertinentes para que aquellas puedan ejercer su derecho a la libertad de expresión y opinión, incluida la libertad de recabar, recibir y facilitar información e ideas en igualdad de condiciones con las demás y mediante cualquier forma de comunicación que elijan.
Los avances tecnológicos que tanto favorecen la supresión de barreras e igualación de oportunidades están bastante más cerca de hacer posible una verdadera inclusión social. Es así que basándonos en normativas vigentes, ninguna persona con discapacidad debiera quedar excluida de dicho acceso. Por ello a no dejar de intentar el logro de tal cometido, os invito a "EJERCER SUS DERECHOS PORQUE NO SON PRIVILEGIOS"

domingo, 8 de mayo de 2011

DISCRIMINACIÓN

La discriminación por motivos de sexo constituye con mucho la forma más extendida, y las mujeres representan claramente el grupo más numeroso objeto de discriminación. Aunque aumenta el número de mujeres que trabajan, además del "techo de cristal", la "brecha salarial" entre mujeres y hombres sigue siendo significativa en la mayoría de los países. Asimismo, es más habitual encontrar a mujeres en los empleos peor retribuidos y menos seguros. Además, se enfrentan a tasas de desempleo superiores.
Los casos de discriminación pueden producirse en cada una de las etapas del empleo, desde la contratación, a la formación y la remuneración, pasando por la segregación profesional y el momento de la terminación de la relación laboral.
Al igual que el resto de las formas de discriminación, la de carácter racial persiste y afecta a migrantes, minorías étnicas, poblaciones indígenas y tribales y otros grupos vulnerables. La intensificación de la migración internacional ha alterado significativamente las pautas de discriminación racial contra los trabajadores migrantes, las segundas y terceras generaciones de migrantes y los ciudadanos extranjeros. La percepción de estos trabajadores como extranjeros, incluso cuando no lo son, puede dar lugar a discriminación contra ellos.
La discriminación contra las personas afectadas por el VIH/SIDA constituye igualmente un motivo de preocupación creciente, sobre todo en el caso de las mujeres. Este tipo de discriminación puede adoptar numerosas formas, incluidas la exigencia de realizar pruebas previas al empleo que pueden dar lugar a una negativa a la contratación, y, en algunos países, la imposición de pruebas obligatorias a los trabajadores migrantes. Otras modalidades de discriminación comprenden el despido sin pruebas médicas, notificación o entrevista, el descenso de categoría profesional, las reducciones salariales o el acoso.
Es probable que el número de personas con discapacidad, que actualmente oscila entre el 7 % y el 10 % de la población mundial, crezca a consecuencia del envejecimiento demográfico. La mayoría de los discapacitados vive en los países en desarrollo, y las tasas de discapacidad parecen ser más altas en las zonas rurales que en las urbanas. La forma más habitual de discriminación consiste en la negación de oportunidades, tanto en el mercado de trabajo como en el ámbito de la educación y la formación. Las tasas de desempleo para personas con discapacidades alcanzan el 80% o porcentajes superiores en numerosos países en desarrollo. Los miembros de este colectivo suelen verse atrapados en empleos con bajos ingresos, poco cualificados y con una protección social escasa o nula.
Durante la última década, parece haber aumentado la discriminación basada en la religión. El actual clima político internacional ha contribuido a exacerbar sentimientos de temor mutuo y discriminación entre los distintos grupos religiosos, amenazando con desestabilizar las sociedades y generar violencia. La discriminación religiosa puede aludir a la conducta ofensiva de compañeros o directivos hacia miembros de minorías religiosas, la falta de respeto por las costumbres religiosas y la ignorancia de éstas; la obligación de trabajar en días festivos o feriados religiosos, la falta de neutralidad en las prácticas de contratación y de promoción profesional, la denegación de permisos para actividades empresariales; y la falta de respeto por las normas sobre vestimenta.
Crece igualmente la preocupación en cuanto a la discriminación por motivos de edad. Hacia 2050, el 33% de la población de los países desarrollados, y el 19% de la de los países en desarrollo tendrá 60 años o más, y la mayoría de los integrantes de este grupo estará compuesta por mujeres. La discriminación puede ser manifiesta, como la imposición de límites de edad para la contratación, o bien adquirir formas más sutiles, como la que consiste en alegar carencia de potencial profesional o un exceso de experiencia para rechazar candidatos. Entre otras formas de discriminación se cuenta el acceso limitado a la formación y la existencia de condiciones que obligan prácticamente a optar por la jubilación anticipada. La discriminación por motivos de edad no se limita a los trabajadores que se acercan a su jubilación.
Muchas personas son víctimas de una "discriminación múltiple". Por ejemplo, los pueblos indígenas y tribales se encuentran entre los más desfavorecidos entre los pobres, y las mujeres de estos grupos se enfrentan incluso a situaciones de mayor dificultad. La intensidad o la gravedad de las desventajas que pueden afrontar dependen del número de características personales que suscitan discriminación, así como de la manera en que éstas actúan entre sí. Por ejemplo, una persona puede reunir varias características que dan lugar a discriminación. Las víctimas de varias formas de discriminación suelen abundar entre los pobres, y en particular entre aquéllos que sufren una pobreza crónica, así como en el ámbito de la economía no estructurada.

sábado, 23 de abril de 2011

VIDA AFECTIVA Y DISCAPACIDAD

Cuenta la historia que cuando la diosa Hera vio a su hijo recién nacido, Hefesto, lo vio tan deslucido que lo tiró del Olimpo, (en el arte, a Hefesto, se le representa cojo, sudoroso, con la barba desaliñada, el pecho descubierto inclinado sobre su yunque, y en algunas vasijas pintadas sus pies aparecen del revés). De hecho, no quería que nadie supiera que había dado a luz a un dios feo y cojo. Hefesto sobrevivió a esta brutal caída hundiéndose en el océano, donde fue recogido y cuidado por las diosas Tetis y Eurinome. Agradecido, construyó su primera fragua bajo el mar y empezó a fabricar joyas y herramientas para las amables diosas marinas. Hefesto, pasó a la historia por haber forjado para Aquiles la armadura y las armas con las que acabó con Héctor. Es así, como llegó a ser pese su cojera, el forjador de armaduras para los dioses. En la mitología griega, Hefesto es el dios del fuego y la forja, así como de los herreros, los artesanos, los escultores, los metales y la metalurgia. Era adorado en todos los centros industriales y manufactureros de Grecia, especialmente en Atenas. Su equivalente aproximado en la mitología romana es Vulcano.
Está claro, pues, que la discapacidad es un tema tan antiguo como la presencia del hombre en la tierra y cada civilización y cada cultura han encarado el tema con diferente perspectiva. Ni siquiera los dioses del Olimpo fueron ajenos.
El tema de la discapacidad es una cuestión que casi nunca nos planteamos pero que, para un porcentaje elevado de la población, es un tema vital de supervivencia y dignidad individual. Sin embargo, de forma cruel, la discapacidad, en su parcela de exclusión, ha sido considerada, en determinados círculos sociales, como una tara insalvable, como un error de la naturaleza, como alguien que no tiene derecho a decidir por sí mismo.
En ese contexto se desarrolla la vida afectiva de los discapacitados, una cuestión que, sin duda, no deja de ser delicada pero que creo merece atención.
Es un tema que quizá se vaya de la temática de este blog, aunque últimamente me estoy habituando a poner posts que no tienen nada que ver con las tecnologías de la información y la inclusión digital de los discapacitados, para lo que en un principio fue creado.
Pese los avances sociales, hay temas que aún son difíciles de abordar. ¿Qué pasa con la vida afectiva y la sexualidad de las personas con discapacidad? El silencio de la sociedad, y a veces de las propias familias, es tal que pasa lo de siempre: es un tema tabú. Hubo cambios con respecto a las personas discapacitadas. Poco a poco se han incorporado al mundo laboral y a la educación, pero es como si existiera una imposibilidad para relacionar a las personas discapacitadas con el placer y el tiempo libre. No es casualidad, porque son situaciones que tienen que ver con elecciones y preferencias, y todavía se ve a las personas discapacitadas desde la limitación.
A veces son las mismas familias las que ven a las personas con discapacidad como niños eternos. Hay que desmitificar el tema, que sigue siendo tabú. Hablamos de trabajo, de educación, pero de sexo no. Hay sobreprotección, que tiene que ver con el temor a que la persona sufra o salga herida de ciertas situaciones.
Las personas con discapacidad tienen derecho a vivir su vida afectiva. Tienen proyectos y deseos. La vida afectiva y la sexualidad, entendida en sentido amplio, se manifiesta de la misma manera en todas las personas, a través de la necesidad.
Pienso que la sociedad todavía tiene metida en la cabeza la idea del discapacitado metido en casa a cargo de sus padres sin apenas vida social propia y ¿afectiva? ¡Anda ya! Si es un crío que jamás crecerá (tengo un conocido, que cuando nació su hijo con síndrome de Down, el medico que atendió al parto lo animó diciendo que tendría un niño en casa para toda su vida).
Encontrar pareja es un gran reto. La mayoría se valen de internet para ello. Sospecho que son más las mujeres discapacitadas que los hombres que tienen éxito.
Si la discapacidad es adquirida después de estar en pareja ¡ay, mala suerte! La gente se comparece del pobre marido o mujer y ya está (aunque también se casos de que el marido tiene que escuchar sugerencias de divorcio, otros ya directamente eligen esta opción). Pero si te enamoras de una discapacitada/o y haces vida en pareja con ella/él ¡Ya eres el tonto/a del pueblo! Has cogido un producto defectuoso y en vez de devolverlo ¡te quedas con él! Nadie te pregunta si eres feliz, solo lo que te cuesta ayudarla/o. Nadie se cuestiona lo que hace ella/él por ti ni lo que te aporta ¿qué va a aportar una discapacitada o un discapacitado? Sólo ven su discapacidad. ¡Ah! Una ventaja tiene tener una pareja discapacitada: Oficialmente, te has ganado el cielo por santo/a. Da igual que seas un/a imbécil, si tu pareja es discapacitada eres buena persona, eso es algo incuestionable ¿Por qué? ¿Por qué no la has abandonado? A lo mejor tiene que aguantarte mucho más tu pareja a ti que tú a ella, quizá ella/él sea el que aporta paz a tu vida… Quedémonos con lo bueno: Eres tan bueno/a como un ángel.
Por absurdo que parezca también hay personas que se sorprenden de que mujeres discapacitadas o casadas con discapacitados se queden embarazadas, porque presuponían un matrimonio sin sexo. Es lo que tiene estar con un ángel ¡es muy aburrido!
No existe una vida afectiva diferente para la gente con discapacidad; existen formas diferentes de vivir la sexualidad humana.